jueves, 4 de octubre de 2012

Lo esperado

Ya ha ocurrido.
Ha llegado la hora de pagar mi deuda.
Sé perfectamente que él esperaba que eligiera la segunda opción, a pesar de hacerme creer que me ha dejado decidir entre ambas.
Pero no importa, al fin y al cabo tenía que pasar.
No conozco lo suficientemente este mundo como para saber dónde, cómo y con quién mantener una conversación. Mucho menos un trato.
Ahora sé al menos con quién no.
Pero si siempre sale ganando, ¿por qué todo el mundo recurre a él? No debo dar por sentado que no habrá un "nunca más". Al menos sí un "ten cautela".

No sé como voy a llevar a cabo mi pago, ni tampoco puedo pedir ayuda. Aunque es mejor, porque ya ha llegado el momento de pagar por mis propios problemas sin pedir ayuda a los demás. Podré hacerlo, y si no... ¿y si no qué?
Ni siquiera me he atrevido a preguntar.

Con su misterio, su conveniencia y su capacidad para conseguir lo que desea... más que un hombre llamado Petrelli, se asemeja a un Rumplestinski que ha olvidado su nombre.
Solo que este cuento no tiene aún su final feliz.

1 comentario:

  1. Mejor compartirlo, que después verte sola en un mar de problemas

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