Desposeído de sus pertenencias, encerrado, Korvash paseaba de un lado a otro del minúsculo lugar. La única respuesta que obtenía a sus incesantes interrogantes eran el eco de sus botas y el más absoluto silencio. Nunca le había incomodado el silencio, más bien al contrario, pero llevaba quizás demasiado tiempo en compañía de cierta cuadrilla de alborotadores, y habían conseguido que esa paz ahora se le antojase irritante.
Ignoraba cuanto tiempo había pasado, pero al fin, algo cercenó ese silencio. Una voz, en absoluto desconocida y que le irritaba aún más que lo anterior, se dirigió a él con el mismo aire inmutable de siempre.
- ¿Os encontráis bien? – aun sin llegar a ver a su interlocutor, Korvash imaginaba a la perfección la expresión dibujada en su rostro
- ¿Qué pretendéis? – respondió secamente con la mirada fija en ninguna parte y extrañando sus armas
- ¿Aún no lo sabéis? – de algún modo, sabía que tenía una sonrisa desagradable en los labios, y eso le quemaba por dentro – He de reconocer que desbaratasteis mis planes… la idea era que los protegierais y, bueno… otras cosas llegarían, pero no, vos teníais que empezar a ¿tratar con ellos? ¿encariñaros? No os culpéis, amigo, no ha sido culpa vuestra, desde luego. Dudo mucho que hayáis sido insistente en relacionaros con ellos… ¿seguís ahí, Korvash?
- ¿Vos qué creéis?
- Fantástico… bueno, os apremio a que os relajéis y os pongáis cómodo, tardarán en llegar, pero vendrán
- ¿Vendrán?
- Vuestro encargo, vuestros… ¿amigos?
- No vendrán
- ¿Eso creéis? – una risa, sonora, inundó el aire
- Lamento decepcionaros, pero no son estúpidos – el guerrero apretó los ojos con fuerza, tratando de creer sus propias palabras – No vendrán
- Bien… habéis hecho vuestra apuesta, veamos quién gana, querido amigo. En este juego, al final, alguien habrá de perder algo
- Vos… - susurró bajando la cabeza y apretando los puños – si os acercáis… algo más que la vida
Un lugar donde los sueños se hacen realidad, donde la magia tiene sentido y los imposibles son aventuras por llegar.
domingo, 24 de febrero de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
De nuevo, Londres
Se oyen las fábricas trabajando, los
carros que son conducidos de un lado para otro por personas ajenas a
todo lo que existe en mi auténtico mundo.
Siento ese olor de nuevo, el humo
quemando mi interior y las calles malolientes y olvidadas.
Es una pequeña imagen, pero puedo ver
a las personas caminar como máquinas, sin ilusión, sin sueños. Es
todo... tan gris.
Parece que todo lo que dejo atrás está
formado por miles y miles de colores, de olores, de sabores, de
sonidos y suaves texturas. Y a través de la grieta por la que debo
pasar todo es monótono, solo existen los tonos grises y los
semblantes indiferentes.
-Tenéis suerte.-Escucho la voz de
Bryan, mientras observo todo eso con la mirada vacía.
-No lo creas.-Respondo en voz baja
antes de cruzar la línea que separa ambos mundos.
De nuevo en Londres, lugar donde más
tiempo he vivido... pero donde menos he vivido realmente.
Al menos sé que alguien espera mi
regreso, mi estancia aquí será breve.
O eso quiero pensar.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Herencias de palabras y ceniza
Legado... Guerra... Son palabras tan cortas y su peso me aplasta los hombros. Me surgen tantas preguntas que soy incapaz de encontrar una sola respuesta. A cada paso me siento más necio en un laberinto lleno de salidas a ningún lugar. Como un bebé asustado de sus primeros pasos perdido en una encrucijada de preguntas cuyas respuestas vuelan a lomos de graznidos grises y lluvias de ceniza. Si en la ciudad de la magia la esperanza se ha manchado de sangre... ¿qué me queda por creer? Solo me queda avanzar...
... Supongo
martes, 8 de enero de 2013
Se despeja la bruma
- El que coge el encargo es el que paga la ronda
- Parece que está todo escrito ya en este mundillo, ¿no?
Se encogió de hombros, casi divertido por todo lo que yo desconocía del mundo en el que acababa de adentrarme. Un mundo que me resultaba cómodo, a pesar de lo peligroso, inestable y mal valorado. Era una laguna, una niebla. Una vez dentro, toda la bruma desaparecía. Y encontrabas un buen lugar.
Nada de la hostilidad que le encajamos inicialmente, al primer contacto. Nada de las formas aceptadas y establecidas tal vez, pero nada del otro mundo. Creo que es enfrentarse al mundo sin máscara, sin velos ni disfraces. Encaré... bueno. Encaramos, a los malhechores. Hicimos algo bueno, y la calidez que dejó después es irremplazable.
- Parece que está todo escrito ya en este mundillo, ¿no?
Se encogió de hombros, casi divertido por todo lo que yo desconocía del mundo en el que acababa de adentrarme. Un mundo que me resultaba cómodo, a pesar de lo peligroso, inestable y mal valorado. Era una laguna, una niebla. Una vez dentro, toda la bruma desaparecía. Y encontrabas un buen lugar.
Nada de la hostilidad que le encajamos inicialmente, al primer contacto. Nada de las formas aceptadas y establecidas tal vez, pero nada del otro mundo. Creo que es enfrentarse al mundo sin máscara, sin velos ni disfraces. Encaré... bueno. Encaramos, a los malhechores. Hicimos algo bueno, y la calidez que dejó después es irremplazable.
sábado, 5 de enero de 2013
Mi sangre
Hoy pensé que soñaba. O que las
pesadillas habían regresado.
Al despertar vi a aquella sombra
acariciando mi rostro, y luego, abalanzándose sobre mí. No pude
escapar, los pies me fallaron a causa del miedo, y esa criatura
atrapó una de mis piernas. La sentí arder, sentí tanto dolor que
supe que desgraciadamente no era una pesadilla.
Me salvaron, de nuevo. Algún día
sabré como pagarles por todo lo que hacen por mí.
Y ahora estoy marcada, y si todo esto
me sabe a poco, descubro que mis sospechas eran ciertas.
Estoy maldita.
Aún no lo he asimilado del todo.
Tampoco lo que Zack me desveló al despertar.
Me maldijeron cuando era un bebé.
Además... he nacido en Metáfora, pero
en ninguno de los ocho reinos. Entonces... ¿me adoptaron los señores
Lennon? ¿O eran mis padres verdaderos y se marcharon a Londres?
¿Pero por qué? ¿Y por qué me maldijeron a mí?
Al menos... ahora comprendo por qué
tanto sufrimiento. Y tengo la esperanza de romper todo mal, para así
poder continuar adelante como todo el mundo.
Que no se confundan. No conseguirán
hacerme caer.
Y si caigo, siempre me quedarán
fuerzas para levantarme.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Revelaciones en el Aullido
Cambiar.
Mi vida cambia, o eso quiero creer. Aunque he dejado atrás algunos valores que creía que daban peso a las decisiones de mi vida. Quizás sean un lastre en la nueva vida que quiero comenzar, en la vida que quiero rehacer. En la vida que dejé de vivir por cosas a las que no puedo ni quiero dar.
Volvía a casa con las manos vacías, sabiendo que perdería a una amiga. Que ninguno de los pasos que había dado la salvarían de esa condena. Pero ahora ha demostrado su voluntad de salir. Su voluntad para vivir. Para tomar de cualquier modo su camino, pero para tomarlo de igual modo. Sin saber quien la ha ayudado, quien realmente le ha dejado de nuevo respirar... no sabría como agradecerle ese regalo.
Y se acerca un final. De un modo u otro. Ella, en su curiosidad que bendeciré cada uno de los días que vivo a partir de entonces, me ha perdonado la vida. Me arriesgaré a salvar otra vida, quizás. Un lugar que al principio suscitaba miedo, inseguridad. Ahora se parece más a una nueva casa. Un nuevo lugar para volver a encontrar con sonrisas a caras conocidas.
Me pregunto, aunque ya sin mucha ansiedad, cómo ha llegado a cambiar tanto todo. No parece mérito propio, no he trabajado en amistades ni contactos. Tan solo estoy, olvidados renombres, cargos y opulencias innecesarias. Nómada, florete en cinto, esperando a encontrar una nueva historia para escuchar.
Mi vida cambia, o eso quiero creer. Aunque he dejado atrás algunos valores que creía que daban peso a las decisiones de mi vida. Quizás sean un lastre en la nueva vida que quiero comenzar, en la vida que quiero rehacer. En la vida que dejé de vivir por cosas a las que no puedo ni quiero dar.
Volvía a casa con las manos vacías, sabiendo que perdería a una amiga. Que ninguno de los pasos que había dado la salvarían de esa condena. Pero ahora ha demostrado su voluntad de salir. Su voluntad para vivir. Para tomar de cualquier modo su camino, pero para tomarlo de igual modo. Sin saber quien la ha ayudado, quien realmente le ha dejado de nuevo respirar... no sabría como agradecerle ese regalo.
Y se acerca un final. De un modo u otro. Ella, en su curiosidad que bendeciré cada uno de los días que vivo a partir de entonces, me ha perdonado la vida. Me arriesgaré a salvar otra vida, quizás. Un lugar que al principio suscitaba miedo, inseguridad. Ahora se parece más a una nueva casa. Un nuevo lugar para volver a encontrar con sonrisas a caras conocidas.
Me pregunto, aunque ya sin mucha ansiedad, cómo ha llegado a cambiar tanto todo. No parece mérito propio, no he trabajado en amistades ni contactos. Tan solo estoy, olvidados renombres, cargos y opulencias innecesarias. Nómada, florete en cinto, esperando a encontrar una nueva historia para escuchar.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Siempre incorrectas
Dicen que no existe nada imposible. Y lo creo, en gran parte, pero eso no quita que alcanzar lo
imposible no sea difícil.
Llamadme loca o pensad que tengo ideas
retorcidas, pero después de todo lo que nos está ocurriendo a
Phoenix y a mí, de la cantidad de veces que nos hemos separado...
pienso que realmente hay alguien o algo que no quiere que
permanezcamos unidos.
¿Destino? No lo creo. Ya ha sido
demasiado injusto conmigo, creo que a pesar de todo... a pesar de mi
pésima autoestima, creo que merezco un final feliz. Hasta los malos
lo merecen si realmente se arrepienten de sus actos.
Y ahora para colmo hay una sombra
detrás de mí. ¡Genial! Como si no tuviera suficiente. No sé si
venir a Metáfora me ha complicado la vida más de lo que ya estaba.
Aún tengo la esperanza de encontrar a mi hermano, si realmente está
vivo. Y también la de vivir buenas aventuras con Cuentacuentos y,
sobre todo, convivir con Phoenix tranquilamente.
¿Y sí no fue buena idea venir aquí?
A pesar de lo bueno que he encontrado, lo malo supera con creces lo
positivo.
¿Es de verdad culpa de Metáfora, o es
que arrastro demasiados trazos de desgracia tras de mí? ¿Realmente
el destino está escrito, o podemos escribir nuestro propio cuento?
Porque de momento... mis páginas están
escritas con letra desconocida.
O quizá lo poco que he escrito yo misma, no han sido más que meras palabras incorrectas.
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