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jueves, 26 de diciembre de 2013

miércoles, 28 de agosto de 2013

Miedo de tu propia sombra...


Madre me contaba en ocasiones que el miedo excesivo nos lleva a eso. Tememos al propio temor como una sábana que nos cubre encerrándonos a solas con nuestros miedos. Pero, quizás, en ocasiones, ese miedo tenga un porqué. Cuando el terror te persigue a cada paso, cuando nada ni siquiera tu reflejo está libre de la amenaza. Cuando la soledad es el menor de tus temores... sólo te queda temer y ese temor paraliza tus piernas, pesa en cada zancada, lastra cada una de tus ideas y te hunde un poco más, en la vorágine de sombras que celebran tu caída...

Supongo...

sábado, 13 de abril de 2013

Donde los pasos se pierden



El camino se me antoja tan largo que soy incapaz de ver el destino: Sombras como de pesadilla de cuando madre me contaba cuentos. De esas que se esconden tras los rincones me acechan a cada paso y se ríen ante mi necedad. Cada paso es un mundo porque cada paso que equivoco es condenarlos un poco más...

Los pies me pesan tanto que siento temblar el alma...

... Supongo...

miércoles, 6 de febrero de 2013

Herencias de palabras y ceniza


Legado... Guerra... Son palabras tan cortas y su peso me aplasta los hombros. Me surgen tantas preguntas que soy incapaz de encontrar una sola respuesta. A cada paso me siento más necio en un laberinto lleno de salidas a ningún lugar. Como un bebé asustado de sus primeros pasos perdido en una encrucijada de preguntas cuyas respuestas vuelan a lomos de graznidos grises y lluvias de ceniza. Si en la ciudad de la magia la esperanza se ha manchado de sangre... ¿qué me queda por creer? Solo me queda avanzar...

... Supongo

viernes, 3 de agosto de 2012

Aferrado a la esperanza


¿Vivo?.. Las palabras de la vieja adivina resonaron en su cabeza como las campanas de la mayor de las catedrales . Aun... No puede ser, la sangre de ella, sus piernas... pude ver el sangrado... No entiendo nada, el médico aseguró la pérdida, quizás la mujer se equivoque, quizás. Pero ahora más que nunca quiero creer aunque me aterre, y sólo puedo pensar en su rostro si fuera cierto, en sus caras más allá de toda credulidad, dela felicidad recuperada. Del dolor, por el que han tenido que pasar...

No sé si será , pero se que si existe una posibilidad, debe estar mi mano conseguirla y haré cuanto sea por traerlo de vuelta.

... Supongo

jueves, 17 de mayo de 2012

Ese instante compartido de silencio


Y las nubes se despejaron en aquel instante cálido. Ligeramente húmedo como la caricia de la ola que deja la espuna en la orilla, breve como el canto de un mirlo y se anida a tu piel, fresca, como el rocío de la mañana... Supongo que podría buscar mil y una palabras, lugares, sensaciones que lo acercaran pero no encuentro nada que se le pueda parecer.

Quizás es lo que tiene ese instante compartido de silencio

... Supongo

miércoles, 28 de marzo de 2012

Tan sólo una respuesta


Y encontre sus ojos en un camino de dudas dejando atrás todas las preguntas del camino...
... Supongo

Preguntas a una luna esquiva


¿Por qué cuando las estrellas se caen puedes iluminar la noche con tu sonrisa?...

... Supongo

Entre mares de nubes


No... entiendo... todo es tan confuso y tan lento pero a la vez tan rápido que apenas puedo llegar a  reaccionar. Sus palabras, sus gestos. Una atronadora marcha de caballos amenaza con escaparase de mi pecho y cientos de huracanes se arremolinan en mis labios sin tener claro si respirar o resoplar entre vueltas...
Apenas intento responder y sus palabras y sus gestos se me acumulan en un interminable debe que se me antoja eterno. Buscas palabras como quien cuenta los granos de arena que la marea deja sobre tus pies, antes de acabar ya ha llegado otra ola, y luego otra, cada una de ellas más desconcertante que la anterior, y más cálida, y más cercana...
No, no, piensa Samuel, te atropellas y no ves lo que es, cuanto es, los límites, los espacios... tu posición al otro lado, es allí donde estás, da igual lo que creas oir o pienses, o quieras creer, estás al otro lado.
Más allá de la piel erizada y las palabras ahogadas por un necio beso furtivo que no se atreve a salir, ni la mirada cómplice, ni el gesto que quieres ver en su mirada.
Es la maldición del necio. Remar entre nubes solo te hace creer que puedes volar, aunque tus pies siempre tengan que tocar algún suelo...

... Supongo

viernes, 24 de febrero de 2012


Estúpido, estúpido Samuel. Que cerca de echarlo todo a perder. En que estabas pensando, si es que eres capaz de hacer algo así. El dolor lacerante de una de las flechas me recorre la espalda mientras adivino los ojos fríos y censuradores de Tomás. No me atrevo a mirarlos. Todo cuanto quiere... Se ha lanzado a otro mundo sin curar sus heridas, sin dudarlo un sólo segundo y ha estado,en breves segundos de perderlo todo, porque no te paraste a pensar en las consecuencias. Faerah intenta animarte busca tu sonrisa. LA devuelvo sin llegar a creermela. Es mejor que ella no se preocupe más de lo que lo hace. Ha cruzado donde temía volver para ayudarme, no puedo resultar tampoco una carga en esto.

Tomo aire, cada grano de arena de un reloj de arena se convierte en una montaña que me separa de ellos.

Estúpido necio, no tienes derecho a fallar...

... Sin tiempo a suponer...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Siguiendo rastros


Metáfora. Una sola palabra que atraviesa mi garganta. Tan grande, inhóspita, distinta. Un mundo desconocido para alguien que se siente forastero en su tierra. Las piernas se vuelven pesadas y el frío hiela mi sangre. Ni siquiera la presencia de Faerah, el calor que la forma, me reconforta. Tengo miedo, lo sé, pero es ese miedo el que me debe dar alas. Porque no encuentro terror más inimaginable que perderlos por no ser capaz de hacer nada...

... Supongo

lunes, 13 de febrero de 2012

Latidos a ritmo de sangre, segundos eternos...


Las manos frías, el temblor de los dedos, piensa Samuel, piensa. Como si fuera tan fácil... En realidad nunca ha sido tu fuerte. Y aquí estás en mitad de ninguna parte rodeado de interrogantes que debes resolver antes de que... ¡No lo pienses! Actúa. El olor de la sangre no abandona mis sentidos, casi ciega mis ojos, imposible ver nada más allá... Las paredes de la casa se me alejan, el salón se me antoja infinito, como si cruzarlo se convirtiera en una quimera que me alejara de ellos... ¿Quién? La pregunta se pierde en el eco de mi propia desesperanza. No hay respuestas, tan sólo el carrillón del salón que marca cada golpe de manecilla como la hoja de un verdugo...

... Piensa Samuel piensa, no hay espacio para suponer...

jueves, 2 de febrero de 2012

No puede traer nada bueno


Tan lejos de todo las cosas no cambian. La noche sigue encima de nuestras cabezas aunque el cielo se nos esconda. El miedo abraza nuestros cuerpos, cuando las palabras hablan de valor. El rencor de Victor es el orgullo del silencio, tan enraizado como la mala hierba. Angelica anhela una cercanía qe la condena a la soledad. Ankara, bueno, supongo que vaga perdida siguiendo caminos de otros, esperando construir el suyo.

La noche cae como el día en el cielo de Londres. Las estrellas no lucen y el sol es un forastero del que alguna vez se oyó hablar. Un triste escenario para un más triste lugar. Donde estás Samuel, te dices. Supongo que voy, que vengo, que intento ser, pero sin rumbo, Tan lejos de casa. Esa palabra se me antoja tan lejana. No se que hago aquí, pero quizás si que no hago allí. Hay algo dentro que me mueve, aun no se donde, ni porque, pero me mueve. Quizás sólo sea un bruto queriendo pensar que no lo es. Quizás. sólo quizás quiera creerme las palabras de Faerah. No soy Victor, pero tampoco tengo su miedo. Miedo a equivocarse, a tropezar, a aceptar que levantarnos es lo que aprendemos a hacer desde que somos pequeños. Que los caminos no tienen todos nuestro sentido, ni una sola dirección. Que quiero aprender aunque aun no sepa como. Y aun así la echo de menos. El cielo y el risco, las olas y la luna, el viento que mueve mi pelo en la noche. La tierra húmeda en la mañana. Supongo que en fondo es más de necios aun, aunque no te guste oirlo Faerah, quiero aprender pero aun no tengo idea de que. Sólo se que Londres no es mi sitio, y este cielo, no puede trae nada bueno,

Supongo...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Ahogado en sus lágrimas


No puede mantener la mirada, y lo que callan sus ojos son gritos en el aire para quien se atreva a escucharlos. Se dibujan las palabras como surcos en la arena antes de que la marea vuelva a ocultarlas... Y la bajamar de sonrisa torida y caricia suave le arrebata cada instante preñando su boca de silencios. Tan cerca y tan lejos. Tan claras las distancias que se hacen insalvables y se presentan como pruebas de fuego para un sólo gesto cómplice. Me tiemblan las manos al pensar en ello. Estúpido y débil. Un necio que no vale para más que recorrer el huerto sembrado y la zancada al campo.

Su silencio arde en sus labios y lo sabes. Necesita gritar su dolor al mundo. Perpetuarse, unos segundos en el abrazo, una eternidad en el alma. Dejar que las lágrimas que le infectan la piel, laman sus heridas. Sentirse humana rodeado de aquellos que finjimos serlo.

Me regala una sonrisa y me noquea su gesto. Busco apresurado como joven imberbe en la mirada cómplice, palabras que hagan justicia a su gesto. Pero no las encuentro, no las tengo, y le devuelvo, torpe, envuelto en el necio temblor del labio, la sonrisa que invento compañera.

No se decirte en palabras, quizás pueda construirlo en gestos. Que el dolor no será eterno. Que la esperanza, nació esta noche con tu sonrisa. Que en el camino, creamos una posibilidad. Que de todos los quizás, las dudas y los miedos, hoy nacen como flores, ramos de nuevos días cargados de olores por descubrir. Que hoy, dejó de ser un día más para ganar su nombre en el calendario, porque hoy cuenta, porque su nombre es destino que abraza tus heridas para dejarlas un poco más lejos.

Supongo...

Misterios de mujer a ojos del campo


Decimos saber qué y cómo es una mujer, pero apenas sabemos más allá de la pregunta. Los hombres creen conocer e  ignoran más allá de lo que sus manos abarcan. Su forma y su tacto.
La sonrisa se pierde en los límites que encierra la boca sin imaginar todo lo que esconde. Inexplorada como el campo, se suponen sus confines, pero no se abarcan.
Repleta de lugares extraños por los que pasamos a diario y jamás reparamos. La mujer es más que arar, más allá del surco en el camino, o la fruta que cae.
Nace de la paciencia, crece en el trabajo, de la mañana a la noche. Semilla que requiere siembra alimento y paciencia...

Supongo...