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jueves, 25 de junio de 2015

Caminos a los que volver

Inocencia, miedo, inseguridad. Emociones que parecen calmarse cuando fija su mirada en alguno de nosotros, entre los que cree de su confianza. No podía estar en una situación más peligrosa y a su vez menos preparado. Pero con esa fuerza de voluntad que bien podría mezclarse con el miedo a morir, es capaz de salir adelante.

He encontrado un remanso de paz en mi mente, donde por fin puedo reflexionar sobre todo esto. Estoy una vez más junto al trono, casi la misma posición de la que huía en Ushar. En vez de proteger la integridad de un reino y su cabeza, ahora debo proteger directamente a esa vida. He intentado que la espada sea mi vida, alejándome de poderes, cargos y la alta sociedad en cualquiera de sus formas. Es así, desde que era joven y escapé de mi hogar. Pero vuelvo, vuelvo otra vez. Con una mente fresca, joven, decidida, asustada. Voluble, quizás. Apenas tiene maldad, ¿qué hacer si escucha las palabras de alguien que le quiere mal? ¿Cómo advertirle? ¿Cómo guiarle, si es que es lo que me corresponde, hacia el buen camino?

La empuñadora de mi arma parece ser un buen refugio para mis manos que se agitan nerviosas, buscando un asidero en el que sentirme firme, estable. Sentada en esas escaleras apenas iluminadas, transitadas apenas unas veces, oculta bajo una falsa identidad además de por las sombras. Veo como el servicio del palacio y la guardia que vuelven a recuperar una normalidad en sus rutinas pasan ante mis ojos.

Vuelvo a sumergirme en unas aguas que me ahogaban. Es una estructura que puede ser construida desde los inicios. Y soñando, sin saber si puedo acaso permitírmelo, pienso que todo puede cambiar hacia la utopía que vive en mi mente.

martes, 8 de enero de 2013

Se despeja la bruma

- El que coge el encargo es el que paga la ronda

- Parece que está todo escrito ya en este mundillo, ¿no?

Se encogió de hombros, casi divertido por todo lo que yo desconocía del mundo en el que acababa de adentrarme. Un mundo que me resultaba cómodo, a pesar de lo peligroso, inestable y mal valorado. Era una laguna, una niebla. Una vez dentro, toda la bruma desaparecía. Y encontrabas un buen lugar.

Nada de la hostilidad que le encajamos inicialmente, al primer contacto. Nada de las formas aceptadas y establecidas tal vez, pero nada del otro mundo. Creo que es enfrentarse al mundo sin máscara, sin velos ni disfraces. Encaré... bueno. Encaramos, a los malhechores. Hicimos algo bueno, y la calidez que dejó después es irremplazable.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Revelaciones en el Aullido

Cambiar.

Mi vida cambia, o eso quiero creer. Aunque he dejado atrás algunos valores que creía que daban peso a las decisiones de mi vida. Quizás sean un lastre en la nueva vida que quiero comenzar, en la vida que quiero rehacer. En la vida que dejé de vivir por cosas a las que no puedo ni quiero dar.

Volvía a casa con las manos vacías, sabiendo que perdería a una amiga. Que ninguno de los pasos que había dado la salvarían de esa condena. Pero ahora ha demostrado su voluntad de salir. Su voluntad para vivir. Para tomar de cualquier modo su camino, pero para tomarlo de igual modo. Sin saber quien la ha ayudado, quien realmente le ha dejado de nuevo respirar... no sabría como agradecerle ese regalo.

Y se acerca un final. De un modo u otro. Ella, en su curiosidad que bendeciré cada uno de los días que vivo a partir de entonces, me ha perdonado la vida. Me arriesgaré a salvar otra vida, quizás. Un lugar que al principio suscitaba miedo, inseguridad. Ahora se parece más a una nueva casa. Un nuevo lugar para volver a encontrar con sonrisas a caras conocidas.

Me pregunto, aunque ya sin mucha ansiedad, cómo ha llegado a cambiar tanto todo. No parece mérito propio, no he trabajado en amistades ni contactos. Tan solo estoy, olvidados renombres, cargos y opulencias innecesarias. Nómada, florete en cinto, esperando a encontrar una nueva historia para escuchar.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Volver a Londres

Respirar.
Por fin he dejado la cárcel de cristal, para ver el cielo abierto, sin que nada pueda impedirme alzar la mano para intentar tocarlo. Como si celebrase mi escapada, mi liberación, he huido de la ciudad volando sobre un dragón. Tan veloz, tan libre. Como si pudiese así borrar todos los malos recuerdos, como si me limpiase, dejase caer toda mi carga para empezar de nuevo.

Cambiar de nombre, de vida. De historia. De futuro. De caminos.
Todas esas son mis opciones. Pero todavía no. Aunque parezcan pocos, demasiados me conocen todavía. Por fin podría cumplir esa idea que por tanto tiempo he estado acariciando.
Londres.

¿Cómo será volver a casa? ¿Seguirán allí las personas a las que conozco? ¿Seguirá intacta la casa en la que me crié? Atesoro esas preguntas en mi interior, como un niño que aguarda a recibir una sorpresa. Pero me asusta crear demasiadas expectativas. En todo caso, espero no marcharme sola. Es posible que más personas quieran volver al lugar donde procedemos. Porque no hay lugar como el hogar, y el hogar está donde el corazón lo dicta.

martes, 16 de octubre de 2012

Una carta por enviar

Se acerca el final de muchísimas cosas en tan poco tiempo. Una liberación. Un miedo que paraliza, y después la paz. En caso de no conseguirlo, partiremos en direcciones distintas, y tal vez nos podamos reencontrar si existe algo más.

Te robé un un momento, algo que ni siquiera reclamaste de vuelta. Me lo guardo como el regalo de algo que nunca se llegó a fraguar del todo, algo que podría haber crecido. De igual modo, siempre van a quedar momentos perdidos. La duda, la desconfianza, la incertidumbre, las respuestas a medias verdades.
Aunque tarde para mí, me has enseñado a valorar lo que tengo. Y lo más importante. A valorarme a mí misma, a entender como soy. Mejor tarde que no hacerlo nunca.

Ojalá llegues a leer esta carta. Tal vez signifique que serás libre, que estaré de vuelta antes de que ocurra lo peor. Que podamos retomar nuestras vidas donde las dejamos, hace mucho tiempo. Al menos, en mi caso, dejé mi vida hace mucho tiempo, cuando la ambición dejó paso a otras cosas. Entonces, comenzó algo diferente.
Quedan tantas cosas por saber

domingo, 23 de septiembre de 2012

Jaque mate

Después de un tiempo, en el que todo parecía muy gris. Todo se vuelve tan oscuro... que hay que reunir el valor para retirar el velo, y buscar una salida. Porque en el juicio todo estaba manchado de mentiras, tantos sinsentidos. Y ahora otra vida, como la de tantos otros antes, está en peligro. Y a ella no parece no importarle.

Tal vez el hastío por una carga demasiado grande, durante demasiado tiempo. Una vida en la que empiezo a adentrarme, buscando a ciegas una respuesta. Y todavía no sé por qué me importa tanto. En poco tiempo, ella me ha hecho ver la niebla, lo oscuro de mi interior, y me ha enseñado a aceptarlo.
También a quitarme la cadena que durante tanto tiempo me he impuesto. Y aunque el objetivo se ve cada vez más cercano, menos sentido le encuentro a mi presencia en ese lugar.

Lo que intenté por primera vez, fue condenado.
Ahora otros toman el testigo, y son aclamados por ello.
Una pieza inútil en el tablero.

Y aunque me retire del juego, libre por fin, siento de veras que estoy haciendo algo importante.
Volveré a viajar, volveré a sentir.

Detenerse es marchitarse y morir

jueves, 5 de abril de 2012

Caminos

Una oportunidad.

Creo que merece ser tambien una oportunidad, a pesar de ser algo que nuble y oscurezca los siguientes pasos a dar. Existe el frio, que llegaba poco a poco antes de que se pusiera fin a nuestro camino. Ahora se expande, y poco mas se siente salvo el deseo de permanecer quieta, aguardando a despertar. La sensacion de irrealidad persiste, incomoda, no deseas pensar en ello. Cuando lo haces, sientes el vertigo. Quema.

Algunos no parecen darle el peso que tal vez debiera. Otros no prefieren tocar el tema, quizas por temor. Agradezco el silencio. Pero una voz tambien me advierte, entre lineas de que no debo perder de vista de la linea. La linea que separa mi persona de mis obligaciones, aunque este deseando perderme en ellas aunque sea para no pensar.

La distancia, el silencio. Mientras ellos lleguen espero encontrar las fuerzas suficientes para poder seguir adelante. Dos caminos que se separan siguen estando en la misma tierra, ¿cierto?

jueves, 29 de diciembre de 2011

El ultimo

Unos dias algo apacibles, en los que parece que algunas cosas comienzan a ponerse en orden. Aunque sea un intento, comenzaba a olvidarme de lo que era la tranquilidad. Lo tomare como un pequeño descanso, si se puede decir asi. Pero las nubes en el cielo, oscuras, no terminan de desaparecer. Al menos, puedo ver la señal de que algo malo va a llegar.

Llegados a este punto, no siento un intenso miedo que me paraliza cada vez que me paro a pensar. No hay un terrible peso que no permite descanso. Hay una relativa tranquilidad que a la vez preocupa. Tal vez sea el modo de apartar el miedo, el momento de derrumbarse, para cuando llegue el final.

Lo hecho, hecho esta. No tengo modo de volver atras, por mucho que me arrepienta. Ahora, por fin puedo dejar de arrepentirme de no haber compartido todo, los errores y los aciertos. Merece la sinceridad que no le he dado hasta ahora, mientras esta a tiempo. Puede redirigir su vida o seguir como estaba, pero la decision es completamente suya, con todas las cartas en sus manos.

Y ojala no siga esta apatia que a la vez me carcome en el pecho

martes, 18 de octubre de 2011

Una nueva casa

Aquello tal vez pudiera convertirse en un hogar. Una casita pequeña, con una inquilina hasta el momento más que extraña, pero en mi imaginación, con la lumbre encendida en mitad de la noche tenía un aspecto acogedor. O quizás fueran las ganas que tenía de estar allí.
Dormir fuera de lo que parecía una cárcel de cristal. La torre de marfil no era el encierro deseado de un autor, al menos no así.

Tal vez lograra así recordar las noches que se quedaron atrás, donde dormir en una posada era una aventura. Esperando encontrar algo nuevo a lo que enfrentarse. En aquellos días luchabamos con el corazón. Verdades a medias y palabras veladas, esa es la nueva arma. Un juego peligroso en el que se nos escapan las reglas

Y por una vida de poder podría perder el motivo por el que había seguido adelante. A menudo la imagen de un cuarto vacío, todavía con su aroma y sus recuerdos prendidos a cada rincón, en mi cabeza. Una visión amable por parte de alguien, tal vez para recordarme que no todo está perdido.

martes, 2 de agosto de 2011

Sonrisas perdidas

A la luz de una llama que amenaza con morir, mis pensamientos se pierden y vagan por un pasado que se lamentaría por lo que ha llegado a ser en el presente. Miraríamos horrorizados en lo que nos hemos convertido, y guiaríamos nuestros pasos hacia un futuro más brillante. Quizás podríamos rectificar sobre lo andado.

De saber lo que nos aguardaba, dudo que ninguno hubiera aceptado el poder obtenido por la fuerza. Aceptamos la lucha por un ideal que se hace más difuso a cada día, cada vez nuestro objetivo inicial está perdido.

Sentimos miedo por nuestra vida, ante un peligro real y palpable. Pero no nos faltaba una pequeña luz, una leve lazada de dicha que abrazaba el corazón. Nos sentíamos libres por abandonar Londres, donde teníamos una vida que no sentíamos nuestra. Hemos vuelto a encerrarnos, en una cárcel de cristal.

Añoro los días en los que el camino a seguir era tan claro como si una arboleda dejara un arco, marcando el camino. Necesitamos una nueva huida, una nueva marcha con destino incierto, lejos de mentiras veladas y verdades a medias. Necesitamos mirar hacia atrás y sentir

lunes, 6 de junio de 2011

Pérdida

Su piel estaba fría

No imaginaba peor castigo, peor encuentro para aquellos días en los que parecía que el cielo se nos caía encima. La sensación se acrecentó todavía más. Un rostro sin vida que antes contenía vida, calor, sonrisas.

Comencé a temblar de pies a cabeza. Mi primer pensamiento fue hacia Bryan, y la voz de Drusila me confirmó que ya lo sabía. Lo último que querría ahora sería compañía, una presencia que estuviera constantemente al lado
¿O tal vez era el sentimiento que yo misma tenía?

Derramar lágrimas sería como arrebatarselas al propio Bryan, o incluso a su hijo. ¿Y el pequeño? Como explicarle, como ayudarle a seguir adelante
Sería lo más difícil

Y como dice un buen amigo, estos son los momentos en los que parece que todo lo que has hecho, no vale nada. Apenas has dado un paso en el largo camino que nos queda por recorrer

domingo, 15 de mayo de 2011

Diario (IV)

Comienzo a recordar, otra vez. El trabajo en el muelle se acabó por hoy, y mirando al horizonte infinito que es el mar, los pensamientos fluyen con increíble facilidad. Cierro los ojos y me dedico a escuchar, casi puedo oír lo que una vez me deleité en escuchar.
La sonrisa casi surge sola cuando los recuerdos se concentran en un solo

El primer amor

Sus manos no sabían del tacto rudo, solo eran capaces de regalar caricias que llegaban al alma. Era mi maestra en lo que se refería a la educación en el hogar: maestra de canto. Acompañaba el canto mientras tocaba el piano, y aquellas notas lograban desconcertarme de tal manera, que casi olvidaba que se me ponía a prueba

En ocasiones, incluso fallaba adrede para alargas las clases. Jamás pude confesarle aquel afecto que le profesaba, tan profundo y tan difícil de explicar ¡Yo ni siquiera podía saber lo que era o significaba! Pero tuve a bien el guardar todo aquello

Sus manos, y su sonrisa amable que con tanta facilidad regalaba, queda siempre enmarcada en mi recuerdo. Los ojos se cierran poco a poco cuando la noche avanza, extrañando algunas cosas de lo que dejé atrás. En cualquier caso, el camino sigue

miércoles, 23 de marzo de 2011

Diario (III)

Una noche me atreví a culminar uno de los miles de planes que había en mi cabeza.

Taylor me había alojado consigo, en el puerto. Sí, era aquel viejo que había descubierto mi pequeño hurto. Como castigo me exigía trabajar en el puerto, y así poder ganarme mi propia comida. Obedecí gustosa, no me gustaba nada tener aquel acto sobre mi historial. También así evitaba pensar en otras cosas.
Fue en una de esas noches cuando conseguí un poco de pergamino y tinta. Una vela hizo de confesor y testigo del largo tiempo que pasé, reflexionando acerca de lo que escribir.

"No tengo gran explicación para lo que he hecho, no tendría un buen efecto en estas palabras. Desconozco qué es exactamente lo que debo decir, o como decirlo. Pero sí lo que no tengo ni quiero decir. No voy a pedir disculpas por haber huído de casa, no quiero someterme a un futuro que promete infelicidad para todos los implicados. Es demasiada responsabilidad sobre mis hombros, no podría soportarla, ni siquiera puedo imaginarla.
Conmigo me llevo el calor del hogar, jamás desaparecerá de mi memoria. Ojalá que el pesar de mi marcha se cure pronto"

Sin quererlo había mojado el pergamino. El miedo había salido gracias a aquella carta, y se escapaba en forma de lágrimas. Me dormí entre llantos, y la carta en mi bolsillo. Jamás llegaron a leerla

domingo, 20 de marzo de 2011

Rayo de esperanza

La espera comienza. Las gotas de la sangre están ya en su garganta, con toda nuestra fe y esperanza para que surtan efecto. Quisiera sentarme y esperar a su mejoría, olvidandome de todos los problemas que atenazan al reino y a mi corazón. Una pesada carga, no pensé que costaría tanto llevarla adelante. Todo tiene un precio, y se paga tarde o temprano.

Un poco de estabilidad, una pequeña mirada que de aliento. Una mínima esperanza que permita ver que el reino pueda salir adelante

¿Queda esperanza para todos nosotros? ¿Quién apostaría por nuestras acciones y sacrificios?

lunes, 28 de febrero de 2011

Sangre en las manos

En mi escritorio las velas se consumen lentamente, casi por el influjo de mi mirada, que quiere expresar todas las que tengo de huir de ese momento. Vergüenza, aflicción, frialdad. Ese frío en el pecho, que no consigo aliviar de ningún modo.
Sus palabras impregnan cada recuerdo, aquel desprecio hacia la vida en su expresión. Su apego a nada en concreto, solo hacia sí misma. Yo no sé que pensar. No sé decir si soy mejor o peor persona. Evito hacer juicios, pero me dictaminé a mí misma como juez y además verdugo.
Las lágrimas empañan este pergamino, apenas puedo ver ya

Ni siquiera sé porque ocultaba el temblor de mis manos mientras la empujaba contra el agua. Un rastro de emoción que no fuera el desdén. Un rastro de humanidad, de arrepentimiento. De añoranza hacia el pasado. Sus crueles palabras que tocaban el punto más frágil, dolían más allá de lo que yo misma esperaba. La vida de Donald. El afecto que sentía o que fingía sentir en un pasado. Algo debía de haber, ¡algo, maldita sea!

Todos esos pensamientos recorrían mi mente mientras sostenía su cabeza bajo el agua. Una y otra vez. Casi la dejo morir ahogada, mientras reflexionaba. Sus sacudidas eran intensas, lo único que podía devolverme a la realidad.

La dejé incosciente en una arboleda, a merced del frío y de las bestias. He vuelto a hacerlo. Un monstruo. Casi la dejo morir, por los dioses. Que tengan piedad de mí, toda la que no tengo con el resto

A pesar de las palabras de consuelo, no consigo encontrar esa parte de mí, aquel calor que inundaba el pecho constantemente. Me siento fría, cada vez más deshumanizada. Tal vez el encierro tenga la cura, tarde o temprano. El poder no está en arrebatar una vida, sino en perdonarla.

En un palacio tan inmenso, el silencio y la soledad se hacen más que palpables.
Fortaleza y piedad

sábado, 19 de febrero de 2011

Entre páginas

"El Gato Risón tiene todas las respuestas, pero no siempre las da..."

Durante unos momentos, ignoro cuanto tiempo fue, pues los relojes marcan la hora a su propia voluntad en el País de las Maravillas, sin contar para nada con la inercia de este. Se siente poder al conocer todas las verdades del mundo, aunque sea en un mundo de fantasía.

Mi risa, algo maníaca, recorre todo el mundo, mientras intento guiar los pasos de la dulce Alicia.

Perdidos entre mundos de cuento, buscando la varita robada y los finales felices...

El gran erudito encontró su templo, entre miriadas de libros vivientes, cada uno con una historia por contar. En un techo de estrellas, otea el su paraíso particular.

Estamos solos, cada uno en su propio camino. Cada uno en su propio cuento

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Recuerdos que llegan a la mente durante la duermevela, haciendome sonreír a la oscuridad. Aún estabamos viajando por aquel entonces... Como ha cambiado todo...

jueves, 10 de febrero de 2011

Diario (II)

Dormí mal aquella noche. El frío calaba hasta los huesos, y no había forma de olvidar que estaba en la interperie, a merced de cualquier arbitrariedad o altercado. De vez en cuando me despertaban las voces de algún que otro paseante nocturno más o menos ebrio. Mi respuesta era encogerme más sobre mí misma e intentar hacerme invisible para todo el mundo. Hasta que llegara la nueva luz del día.
Fue entonces cuando me pregunté que paso sería el próximo. No tenía dinero, tampoco comida. Tan solo la ropa que había conseguido robar a uno de los criados. Cavilaba en esto cuando me topé con un hombre rudo que me empujó para seguir su camino.
- ¡Mira por donde vas, desgraciado! - me gritó entre el gentío.
Nadie percibió nada extraño, parecía que aquello era el pan de cada día. Debía marchar con cuidado. También me sorprendió el que me confundiera con un muchacho. Mi cabellera recogida sobre la ajada gorra y la amplia chaqueta habían producido aquel efecto. Tal vez fuera mejor así.

Caminé por las calles, intentando reconocer lugares y otros puntos de referencia lejos de la zona que solía frecuentar, que a pesar de todo era escasa. Pronto azuzó el hambre. El acto más atrevido del día fue el robar una manzana. No era bueno su aspecto, no mucho mejor su sabor, pero algo era algo. Me arrepentí al principio, pero el hambre acalló la voz de culpabilidad. Pero otros cumplieron la labor de mi conciencia.
Una mano me cogió del amplio cuello de mi chaqueta y me arrastró de mi seguro rincón. Al principio fue terror, pero quien me iba a decir en aquellos instantes que me salvaría la vida

sábado, 22 de enero de 2011

Diario

Mi fortuna acaba de cambiar, y ni siquiera sé si para bien. Acabo de dejar atrás todo lo que conocía por algo de lo que no estaba segura, y que me aseguraría la muerte si salía a la luz. La familia Lawrence era distinguida, refinada y con una reputación impecable. Supongo que no se lamentarían por el pequeño escándalo de ver a su hija menor huyendo de la casa. Si llegaran a saber el verdadero motivo, tal vez preferirían lo que he hecho.
La ropa de uno de los criados había bastado para pasar desapercibida entre el servicio a altas horas de la noche. Gracias al cielo que las velas estaban consumidas, y ocultaron mi rostro.
Una vez fuera, corrí todo lo que pude para alejarme de aquel lugar. Hacía frío y el barro manchaban las calzas que debían servirme hasta... ni siquiera podía asegurar cuando podría volver a comer. Ahora no importaba. Quería alejarme. De mi familia, de mis hermanos, de mi prometido. Éramos unos niños y ya teníamos nuestro destino marcado, y yo ni siquiera podría amar al hombre al que se me había asignado.

Mi vida era una obra de teatro, de la que todos conocían el guión excepto yo. ¿Por cuanto tiempo podría llevar la máscara? No quería fingir durante toda mi vida. Aquel hombre era un total desconocido para mí, y aún así no quería hacerle daño. ¿Y en el futuro? ¿Mis hijos? ¿Nuestra familia? ¿Qué sucedería con todo?

Pienso en todo esto mientras me refugio en uno de los sucios callejones más oscuros. Tan solo quiero cerrar los ojos y dormir. Esperando sentirme del todo segura con lo que acabo de hacer