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miércoles, 11 de marzo de 2015

Calor

Sentí su calor, y durante ese tiempo me sentí la persona más querida que existía. Nunca había sentido un calor semejante. Lo más dulce que recuerdo de un padre es un frío tacto, y prefiero no profundizar en mis sentimientos hacia él.
Pero... James. Es diferente. Va a ser extraño llamarlo "padre" algún día, aunque estoy deseando poder hacerlo. Sigo teniendo miedo, a equivocarme o ilusionarme. Idealizar a una persona para luego acabar sintiendo tanto dolor como en mis falsos recuerdos.

Aunque no puedo evitar sentirme feliz.
Nos iremos de aventura, en un barco, surcando mares peligrosos, viajando al fin del mundo con innumerables peligros. Quiero que esa maldición desaparezca.

Sin embargo, a pesar de mis esperanzas, siento dolor. Cuando me explicó que fue él quién decidió abandonarme en Londres no pude evitar sentirme muy triste. Quizá no se sentía con fuerzas para luchar contra maldiciones, o quizá... no me quería tanto como para luchar por salvarme y permanecer a mi lado.
Probablemente quería simplemente salvarme, por temor. No puedo juzgarle, pero después de tantos años quisiera poder conocerle.

¿Quién sabe? Puede que ese calor se repita en más de una ocasión.

lunes, 21 de julio de 2014

Esto me convierte en... ¿pirata?

Desde que llegué a Metáfora, la vida no ha dejado de darme sorpresas.
Descubrí que estoy maldita. Averigüé que nací aquí. Conocí en persona al mismísimo Hans Christian Andersen y eso me hizo un poco más feliz.
He aprendido que los tratos... se deben hacer con mucho más cuidado. O mejor, evitarlos.

Que las historias no son siempre como nos las cuentan.
¿Quién iba a imaginar que una de mis favoritas se convertiría en mi realidad?

Una de las primeras Niñas Perdidas... junto con mi hermano.
Ahora sé que me lo he encontrado, o eso... insinuó. ¿Pero quién es?
No, esa no es una de las noticias más inquietantes de mi vida.
Todo han sido mentiras.

¿Será verdad esto?
¿Será verdad que... él... es mi padre?

Quiero creer que lo es, quiero encontrarlo, saber si me quiere o ya se ha olvidado de mí. Lo peor de todo es que también me lo he cruzado, ¡incluso me salvó!
¡Maldita sea! ¿Por qué?

Al fin comienzo a saber... quién soy.
Pero aún no me lo puedo creer.
Es imposible.
Mi padre es...
Mi padre es... James Hook.


¡El Capitán Garfio!

sábado, 23 de noviembre de 2013

A mi alcance...


Entré en la habitación del señor Céfiro Borousis. Estaba bastante nerviosa, se me había pedido que le atendiese personalmente.
Pero a pesar de sus preguntas intenté mantener la calma. Y sin embargo, desde ese momento supe que sospechaba algo.

Dejó la llave a mi alcance, como quién no quiere la cosa. Parecía una invitación a que la tomase, una prueba de la lealtad que no le tengo.
La superé, y a cambió como premio me entregó la llave para que la guardase de alguien que la andaba buscando.
En definitiva... para que la guardase de mí.

Estaba llena de júbilo. ¡Al fin había conseguido mi objetivo!
Pero era demasiado fácil. Tenía que haber algún truco... y no me equivocaba.

Al entregársela a Petrelli salió volando, atacado por ese mismo objeto. No puedo negar que se lo mereciese. Pero... ¿qué hago ahora?

Céfiro sabe que busco esa llave.
Petrelli no me dejará hasta que la consiga.

Y solo me pregunto desesperada quién será más benévolo conmigo a la hora de darme muerte

Tengo miedo de volver, de no conseguirlo. De morir en mi intento exasperado por salvar la vida.

Sacádme de aquí...

viernes, 23 de agosto de 2013

¿Siguiente paso?

Conseguir algo que un hombre importante y probablemente peligroso lleva colgado del cuello no es tarea fácil.
Al menos, infiltrarme en la corte de la reina Lunática, sí lo es.
Es una mujer extravagante, demasiado, tal vez. Me recuerda mucho a la reina Drusila, ¿serán tan parecidas?

Aún estoy planteando mi siguiente paso, y estoy completamente en blanco.
Si al menos tuviera ayuda... si pudiera comentárselo a alguien que sepa cómo conseguirlo.
Pero él no es un hombre comprensivo, tan solo le importa que se cumplan sus tratos.

¿Y si no lo consigo?
Lo único que sé es que no termino de solucionar un asunto para meterme en otro peor.


Ojalá las cosas fueran más fáciles. Será decisión del destino... quizá.

jueves, 28 de marzo de 2013

Oportunidad



Se escapa, siento como huye.
Cada gota de aire que recibo es un preciado regalo que recorre mi ser. Un regalo que comienza a escasear, que cada vez anhelo más.
Nunca me había preguntado cómo iba a morir, sin duda esta es la más lenta y cruel. Ver como poco a poco la luz desaparece, el cuerpo deja de luchar para encontrar un atisbo de energía, un soplo, una brisa... solo ver sombras, que parecen danzar en un baile mortal y oscuro.
¿Qué será de mí?

Quiero gritar, aspirar una bocanada de aire que me alivie y obligue a las sombras desaparecer. He hecho muchas cosas, conocido a bastantes personas. Unas más nobles que otras.
Y aquí estoy, muriendo... sin poder despedirme de la que más quiero.

...¿Es esto otra oportunidad?
Las sombras se marchan y la luz regresa.
Un gran regalo intangible e invisible. Lo que más necesitaba.

Aún no ha llegado mi momento.

miércoles, 13 de febrero de 2013

De nuevo, Londres


Se oyen las fábricas trabajando, los carros que son conducidos de un lado para otro por personas ajenas a todo lo que existe en mi auténtico mundo.
Siento ese olor de nuevo, el humo quemando mi interior y las calles malolientes y olvidadas.
Es una pequeña imagen, pero puedo ver a las personas caminar como máquinas, sin ilusión, sin sueños. Es todo... tan gris.

Parece que todo lo que dejo atrás está formado por miles y miles de colores, de olores, de sabores, de sonidos y suaves texturas. Y a través de la grieta por la que debo pasar todo es monótono, solo existen los tonos grises y los semblantes indiferentes.

-Tenéis suerte.-Escucho la voz de Bryan, mientras observo todo eso con la mirada vacía.

-No lo creas.-Respondo en voz baja antes de cruzar la línea que separa ambos mundos.

De nuevo en Londres, lugar donde más tiempo he vivido... pero donde menos he vivido realmente.
Al menos sé que alguien espera mi regreso, mi estancia aquí será breve.

O eso quiero pensar.

sábado, 5 de enero de 2013

Mi sangre

Hoy pensé que soñaba. O que las pesadillas habían regresado.
Al despertar vi a aquella sombra acariciando mi rostro, y luego, abalanzándose sobre mí. No pude escapar, los pies me fallaron a causa del miedo, y esa criatura atrapó una de mis piernas. La sentí arder, sentí tanto dolor que supe que desgraciadamente no era una pesadilla.
Me salvaron, de nuevo. Algún día sabré como pagarles por todo lo que hacen por mí.

Y ahora estoy marcada, y si todo esto me sabe a poco, descubro que mis sospechas eran ciertas.
Estoy maldita.

Aún no lo he asimilado del todo. Tampoco lo que Zack me desveló al despertar.
Me maldijeron cuando era un bebé.
Además... he nacido en Metáfora, pero en ninguno de los ocho reinos. Entonces... ¿me adoptaron los señores Lennon? ¿O eran mis padres verdaderos y se marcharon a Londres? ¿Pero por qué? ¿Y por qué me maldijeron a mí?

Al menos... ahora comprendo por qué tanto sufrimiento. Y tengo la esperanza de romper todo mal, para así poder continuar adelante como todo el mundo.

Que no se confundan. No conseguirán hacerme caer.
Y si caigo, siempre me quedarán fuerzas para levantarme.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Siempre incorrectas


Dicen que no existe nada imposible. Y lo creo, en gran parte, pero eso no quita que alcanzar lo imposible no sea difícil.
Llamadme loca o pensad que tengo ideas retorcidas, pero después de todo lo que nos está ocurriendo a Phoenix y a mí, de la cantidad de veces que nos hemos separado... pienso que realmente hay alguien o algo que no quiere que permanezcamos unidos.
¿Destino? No lo creo. Ya ha sido demasiado injusto conmigo, creo que a pesar de todo... a pesar de mi pésima autoestima, creo que merezco un final feliz. Hasta los malos lo merecen si realmente se arrepienten de sus actos.

Y ahora para colmo hay una sombra detrás de mí. ¡Genial! Como si no tuviera suficiente. No sé si venir a Metáfora me ha complicado la vida más de lo que ya estaba. Aún tengo la esperanza de encontrar a mi hermano, si realmente está vivo. Y también la de vivir buenas aventuras con Cuentacuentos y, sobre todo, convivir con Phoenix tranquilamente.
¿Y sí no fue buena idea venir aquí? A pesar de lo bueno que he encontrado, lo malo supera con creces lo positivo.
¿Es de verdad culpa de Metáfora, o es que arrastro demasiados trazos de desgracia tras de mí? ¿Realmente el destino está escrito, o podemos escribir nuestro propio cuento?

Porque de momento... mis páginas están escritas con letra desconocida.
O quizá lo poco que he escrito yo misma, no han sido más que meras palabras incorrectas. 

jueves, 4 de octubre de 2012

Lo esperado

Ya ha ocurrido.
Ha llegado la hora de pagar mi deuda.
Sé perfectamente que él esperaba que eligiera la segunda opción, a pesar de hacerme creer que me ha dejado decidir entre ambas.
Pero no importa, al fin y al cabo tenía que pasar.
No conozco lo suficientemente este mundo como para saber dónde, cómo y con quién mantener una conversación. Mucho menos un trato.
Ahora sé al menos con quién no.
Pero si siempre sale ganando, ¿por qué todo el mundo recurre a él? No debo dar por sentado que no habrá un "nunca más". Al menos sí un "ten cautela".

No sé como voy a llevar a cabo mi pago, ni tampoco puedo pedir ayuda. Aunque es mejor, porque ya ha llegado el momento de pagar por mis propios problemas sin pedir ayuda a los demás. Podré hacerlo, y si no... ¿y si no qué?
Ni siquiera me he atrevido a preguntar.

Con su misterio, su conveniencia y su capacidad para conseguir lo que desea... más que un hombre llamado Petrelli, se asemeja a un Rumplestinski que ha olvidado su nombre.
Solo que este cuento no tiene aún su final feliz.

lunes, 1 de octubre de 2012

Sólo nuestro



Un paso más, una nueva pincelada en el boceto y una nueva huella en nuestro camino. Cada momento tiene que ser intenso, y las decisiones más dulces son las que se toman de repente.
Lo llevaba pensando un tiempo, desde que lo encontré. Antes de hacerlo me sentía tan sola que no era capaz de irme a vivir a un lugar apartado de alguien. Pero ahora ya estaba lista para pedírselo, a la mínima oportunidad que me ofrecieran sus palabras.

Me encanta ser impulsiva en estos aspectos, al igual que me gusta que él también lo sea.
Parece tan grande en comparación a como lo imaginaba.
No sé que voy a hacer con tantas habitaciones. Quizá en un futuro se ocupen, pero ahora... pueden ser cualquier cosa que imaginemos.
Y su reacción al preguntárselo, al remar hacia nuestro refugio, al confirmar que nos quedaremos ahí... no quiero pensar en nada más.

Nunca pensé que tendría mi propio lugar, algo a lo que llamar hogar y que no esté ligado únicamente a personas.
¿Quién ha dicho que sólo podemos tener un hogar?

jueves, 20 de septiembre de 2012

Mi lugar


Nunca pensé que acabaría en un lugar como este. Cada día me encanta más estar aquí, sobre todo después de mi primera misión en Escocia, con desapariciones, castillos con fantasmas y un laberinto que tan solo aliviaba el reclamo de un alma solitaria en busca de la salida o de al menos... compañía.

Esa sensación que deja el hecho de haber ayudado a alguien, aunque en este caso... ese alguien ya no estaba en este mundo, pero aún así incluso ellos pueden llegar a ser felices.
Voy a extrañar el grupo, a pesar de que ese tipo era un tragón y me sacaba de quicio, y ella me echó la bronca alguna vez por mi humilde e insaciable curiosidad. Seguro que nos volveremos a ver.

Ahora estoy con Christian. Al final Michel ha decidido asignarnos como compañeros permanentes, con una sutil prueba.
¡Auch! ¡Me duele todo el cuerpo!

Hemos luchado contra enredaderas que nos han atacado sin ningún tipo de reparo, y no contento con eso, el suelo se ha caído bajo nuestros pies y hemos acabado nadando con sirenas.
¿Dónde están las sirenas de los cuentos que eran maravillosas y dulces? ¡Porque estas han intentado comernos!

En fin... a pesar de todo esto, sé que es el comienzo de algo bueno, algo que podré usar para ayudar a los demás y tener aventuras también.
Este es mi sitio, el lugar al que quiero pertenecer.

martes, 1 de mayo de 2012

Por amor


Quizá lo he negado tantas veces que, ahora que la verdad sale contundente de sus labios, cae sobre mí como un muro pesado derruido por la realidad. Aquel que me impedía ver lo que él había hecho. Y ahora... ¿Podré salir de estos escombros que se han precipitado violentamente sobre mí? ¿Será cierto que el amor lo puede y lo perdona todo?

¿Cuáles son mis prioridades? ¿Perdonaré algo tan ruín como un asesinato... siendo este el de mis padres? A manos de la persona que más quiero en este mundo.

No soy una santa ni mucho menos la chica inocente que aparece por lugares inesperados. Más de una vez deseé la muerte de esos bastardos que me hacían sangrar día tras día.

Y sí... ¿fuese al revés? Que yo fuera la amiga imaginaria y viera como a Phoenix no le dejan un solo minuto de paz, dolorido tras una brutal paliza... ¿habría asesinado yo a aquellos que le hacían daño? ¿Lo haría alguna vez en mi presente?

Y... ¿Él me perdonaría a mí? ¿Cómo me sentiría yo si no lo hiciera? Dolida, hundida, sin ganas de querer caminar si no es a su lado. Yo no quiero que él sienta ese vacío.
Por amor se hacen grandes locuras. Y por amor se perdonan esas locuras.

¿O no?

lunes, 30 de abril de 2012


Donde los sueños nacen y las pesadillas huyen de mí.
¿Quieres ser tú mi sueño?

~Chrystalle~

domingo, 29 de abril de 2012

Nueva naturaleza, nueva vida

Nunca pensé que llegaría este momento.
No sé si ha pasado mucho o poco tiempo en realidad. Lo que sí sé es que para nosotros ha sido un tiempo eterno, más para él en sufrimiento y tortura.
Dentro de un mundo ajeno, familiar para Phoenix. Hablo con La Voz, totalmente neutra e indiferente, ajena del dolor que siento. Más aún cuando aparece Phoenix encadenado, bañado en su propia sangre y gritando de puro dolor.
Lo único que se me ocurre es quizá algo demasiado duro para él, pero que puede devolvernos de nuevo un poco de la felicidad perdida.

-¿Y si...-Comienzo.-Renunciara a su naturaleza de amigo imaginario?

-¿Renunciarías tú a tu naturaleza de humana?-Oigo decir a La Voz.

-Sí... si eso me permitiera sobrevivir. Podría ser un humano... como yo.

La Voz no responde. Tal vez esta sea la última vez que la oigo. Quiero acercarme a Phoenix, pero el suelo se derrumba a mis pies. No sé si al retroceso o al avance, Phoenix grita nuevamente de dolor.
Me arriesgo y como puedo, avanzo hacia él.
De nuevo cerca, aunque ojalá en otra circunstancia.

Compartimos leves palabras, caricias que inconscientemente salen de mí. Saboreando el roce de su piel.

-Ya sé que debería habértelo dicho antes, Chrystalle, y que soy hombre de pocas palabras. Soy más de sonrisas. Pero... te quiero.

-...Yo también te quiero, Phoenix.

Un último grito de dolor. El cuerpo de Phoenix cae hacia atrás. Me dice que me coloque sobre él. Y en esa posición, siento como poco a poco su pecho deja de moverse y su respiración cesa definitivamente.

Y tras las lágrimas de mi desesperación, de nuevo aparezco en la sala de la cual partí.
Phoenix a mi lado. De nuevo... ¿vive? Respira con dificultad, ¡pero está aquí conmigo de nuevo!

No permitiré que nada vuelva a separarnos.
¿Te quedas conmigo?

martes, 3 de abril de 2012

Donde muere la esperanza

A veces desearía que regresaran las pesadillas. Al menos al despertar desaparecen y queda el alivio de que la realidad es más limpia que todo ese horror. Sin embargo ahora mi vida se ha convertido en pesadilla constante, amarga.
El olor, el tacto y el color de la sangre aún pueblan mi mente, desde esta mañana bañada de sangre. Nunca podré recuperarme del todo.
Phoenix, nunca supe que el simple hecho de amar podría llegar a ser tan peligroso. Tú, con tu tormento y sufrimiento y yo con el miedo y la inseguridad de no poder ayudarte lo antes posible.

Aunque sea solo... salvarte de la tortura a la que te están sometiendo. Asegurarme de que estarás bien, incluso si después hemos de seguir caminos separados.
Imposible es aquello que no se ha intentado. Y ya he descubierto algo completamente imposible.

Prometo encontrarte y liberarte al fin, por todos nuestros años de amistad que nadie podría negar.
Y después, serás completamente libre...

lunes, 27 de febrero de 2012

Inseguridades



Finalmente lo hice. Ahora pertenezco a la Sociedad de Cuentacuentos.
No importa si en un futuro me arrepiento, quizá porque no pueda abandonar o no tenga toda la libertad me que gustaría tener.
La libertad es algo demasiado difícil de conseguir, todo el mundo está preso en algo. Incluso en sus propios pensamientos y actos.

Puede que no tenga mucho tiempo para encontrar a Phoenix.
Pero no soy tan impulsiva como para aceptar misiones por doquier sin haber entrenado antes con mi habilidad o con cualquier otra arma. Soy débil y mi propio poder me controla.

Un poder que al parecer es de nacimiento.
Phoenix siempre me ha resultado un ser misterioso, un libro cerrado con una cerradura que no se deja nunca forzar. Aunque yo tampoco he querido obligarle jamás a que me hablara de sí mismo.

¿Quién eres, Phoenix? ¿Conocías ya ese detalle sobre mí?
Tantos años... y sé de ti lo mismo que supe al principio de conocerte. Solo tu nombre, tu condición y pocos detalles más.

¿Dónde estás? ¿Acaso tienes algún enemigo? ¿Tiene que ver tu desaparición con tus sentimientos hacia mí?
Ya me contaste una vez que mataste a un hombre por ello, por el simple hecho de que has cambiado tu visión de mí.
O puede que se trate de alguien a quién yo misma he molestado...

Pero ya no me importa el por qué. Solo quiero averiguar dónde. Encontrarte y salvarte. Me siento como si ahora yo fuera la amiga imaginaria. Sé que puedo y lo haré.

Aunque me cueste la libertad. Aunque me cueste la vida.

Y después... prométeme que recibiré al menos una explicación.
Muéstrame tu verdadera identidad para conocer a esa persona de la cual me estoy enamorando y saber... si debo continuar haciéndolo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Soledad



He hecho muchas locuras hasta entonces. Pero ahora... me pongo a pensar en si realmente debí vivirlas. ¿Y si... algunas de ellas ha traido como conseciencia esto?
No me importa que me salga mal alguna, que me equivoque o que me hagan daño a mí. Pero nunca quise causar mal con ellas. No lo entiendo. Lo lamento si alguna vez herí a alguien sin pretenderlo, si toqué algo que no debía o me lo llevé incluso. Es cierto, me arrepiento si esa es la causa de mi desdicha. Porque no merezco tantas desgracias como las que he vivido, ¿he hecho algo mal durante mi vida? Siempre me he definido como una buena chica que solo quiere vivir... ¿por qué tanto dolor?

Lo que me ocurra me es indiferente, ya estoy acostumbrada. No quiero dolor, no solo mío, sino de nadie. Ninguna persona merece sufrir.

¡Lo lamento de verdad! ¡No pretendía causar dolor o fastidiar algún plan! Desconozco el motivo de este castigo, pero no es justo que tenga que sufrirlo otra persona. Él solo quiere estar conmigo, y me sigue a toda aventura que propongo. Es más que un amigo, es mi familia. No me importa lo que me hagan a mí, pero por favor... devolvédmelo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Hasta dónde?


No sabía como decirle que no. Estaba sobre mí y yo me dejé llevar como una niña asustada que se había perdido y no sabía hasta donde llegar o... si era mejor quedarse sentada esperando.
Y no quiero decir con esto que no me gustase, ¡en absoluto! Fue la sensación más agradable y, para que mentirme, placentera de toda mi existencia.
Sin embargo estaba inmóvil, quería que parase, pero al mismo tiempo que continuase. "No es el lugar, ni el momento" Pensaba constantemente. Pero me aliviaba pensando: "Pero es con él."

Sentí un gran alivio cuando me susurró con tranquilidad y dulzura: "Aquí no". Y sentí la brisa del mar refrescar aquella atmósfera cálida.
La próxima vez...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Deuda

Y aquí me hallo. Quiero dar un consejo a todo aquel que pueda leerme la mente, o en su defecto, leer este escrito, sobre lo que NO hay que hacer cuando has bebido sangre de ninfa (en mi caso, una de aire) y está en proceso de transformación.
"No le des la mano a una ninfa". Porque más que nada te obligará a terminar el proceso de transformación.

Y con esto quiero decir...¿¿Por qué mi cuerpo es completamente de aire?? O bueno, afortunadamente (o desgraciadamente) lo era hasta hace poco.
Ya sabéis... entre que no podía sentir contancto físico con nadie y que al volver a mi camarote Phoenix estaba... diferente. Con sus manchas negras recorriendo su cuerpo y demás, pues no era el mejor momento ni el mejor lugar para transformarme en un ser hecho de aire.

Como iba diciendo, tuve la "suerte" de que alguien acudiera en mi ayuda. Petrelli había llegado como si... como si tocas la campanita del castillo de Ushar y llega entonces Ardeth... pues no sabría decir si toqué alguna campanita dentro de mi cabeza.
El trato fue simple, él me hacía regresar a la normalidad, y yo a cambio pues... ya que no se le ocurría nada, le debía un favor futuro. Es un trato simple, ¿no?


Pude despertar a Phoenix, que tenía los ojos negros, y seguía con aquello que me explicaron; tenía que ver con tinta. Sin embargo, parecía no importarle... ¡será idiota! Y luego me pide a mí que me preocupe un poco más por mí misma. Pero es cierto que no podremos encontrar un remedio metidos en este barco.
En fin... de momento todo ha vuelto a la normalidad, si no contamos el aspecto de Phoenix y que tengo una deuda con un amable señor.

["Que me pida cortarle las uñas de los pies... please."]

lunes, 10 de octubre de 2011

Se hacia llamar... Lennon.

El tiempo se paraliza, los recuerdos llegan a mí como una ola furiosa. Su llanto incansable retumba en mi cabeza, y las pocas sonrisas aparecen una a una. Un pequeño bebé que no llegó a cumplir el año murió ya hace tiempo… o eso pensaba.

Mantengo la esperanza de que la nueva información me conduzca hacia esa realidad, encontrarlo algún día y cumplir mi promesa de hacerle volar. Por eso tengo que ser el mejor pájaro que abarque el cielo a su lado. El pequeño Blake que a día de hoy será un muchachito de no más de doce años… ¿Nos pareceremos? ¿Será feliz? Y… ¿Me recordará después de todo?

Tiempo de preguntas y ninguna respuesta, tan solo la esperanza de que su vida nunca se haya apagado.