Un lugar donde los sueños se hacen realidad, donde la magia tiene sentido y los imposibles son aventuras por llegar.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Calor
Pero... James. Es diferente. Va a ser extraño llamarlo "padre" algún día, aunque estoy deseando poder hacerlo. Sigo teniendo miedo, a equivocarme o ilusionarme. Idealizar a una persona para luego acabar sintiendo tanto dolor como en mis falsos recuerdos.
Aunque no puedo evitar sentirme feliz.
Nos iremos de aventura, en un barco, surcando mares peligrosos, viajando al fin del mundo con innumerables peligros. Quiero que esa maldición desaparezca.
Sin embargo, a pesar de mis esperanzas, siento dolor. Cuando me explicó que fue él quién decidió abandonarme en Londres no pude evitar sentirme muy triste. Quizá no se sentía con fuerzas para luchar contra maldiciones, o quizá... no me quería tanto como para luchar por salvarme y permanecer a mi lado.
Probablemente quería simplemente salvarme, por temor. No puedo juzgarle, pero después de tantos años quisiera poder conocerle.
¿Quién sabe? Puede que ese calor se repita en más de una ocasión.
lunes, 21 de julio de 2014
Esto me convierte en... ¿pirata?
sábado, 23 de noviembre de 2013
A mi alcance...
viernes, 23 de agosto de 2013
¿Siguiente paso?
jueves, 28 de marzo de 2013
Oportunidad
miércoles, 13 de febrero de 2013
De nuevo, Londres
sábado, 5 de enero de 2013
Mi sangre
lunes, 24 de diciembre de 2012
Siempre incorrectas
jueves, 4 de octubre de 2012
Lo esperado
Ha llegado la hora de pagar mi deuda.
Sé perfectamente que él esperaba que eligiera la segunda opción, a pesar de hacerme creer que me ha dejado decidir entre ambas.
Pero no importa, al fin y al cabo tenía que pasar.
No conozco lo suficientemente este mundo como para saber dónde, cómo y con quién mantener una conversación. Mucho menos un trato.
Ahora sé al menos con quién no.
Pero si siempre sale ganando, ¿por qué todo el mundo recurre a él? No debo dar por sentado que no habrá un "nunca más". Al menos sí un "ten cautela".
No sé como voy a llevar a cabo mi pago, ni tampoco puedo pedir ayuda. Aunque es mejor, porque ya ha llegado el momento de pagar por mis propios problemas sin pedir ayuda a los demás. Podré hacerlo, y si no... ¿y si no qué?
Ni siquiera me he atrevido a preguntar.
Con su misterio, su conveniencia y su capacidad para conseguir lo que desea... más que un hombre llamado Petrelli, se asemeja a un Rumplestinski que ha olvidado su nombre.
Solo que este cuento no tiene aún su final feliz.
lunes, 1 de octubre de 2012
Sólo nuestro
Un paso más, una nueva pincelada en el boceto y una nueva huella en nuestro camino. Cada momento tiene que ser intenso, y las decisiones más dulces son las que se toman de repente.
Lo llevaba pensando un tiempo, desde que lo encontré. Antes de hacerlo me sentía tan sola que no era capaz de irme a vivir a un lugar apartado de alguien. Pero ahora ya estaba lista para pedírselo, a la mínima oportunidad que me ofrecieran sus palabras.
Me encanta ser impulsiva en estos aspectos, al igual que me gusta que él también lo sea.
Parece tan grande en comparación a como lo imaginaba.
No sé que voy a hacer con tantas habitaciones. Quizá en un futuro se ocupen, pero ahora... pueden ser cualquier cosa que imaginemos.
Y su reacción al preguntárselo, al remar hacia nuestro refugio, al confirmar que nos quedaremos ahí... no quiero pensar en nada más.
Nunca pensé que tendría mi propio lugar, algo a lo que llamar hogar y que no esté ligado únicamente a personas.
¿Quién ha dicho que sólo podemos tener un hogar?
jueves, 20 de septiembre de 2012
Mi lugar
Nunca pensé que acabaría en un lugar como este. Cada día me encanta más estar aquí, sobre todo después de mi primera misión en Escocia, con desapariciones, castillos con fantasmas y un laberinto que tan solo aliviaba el reclamo de un alma solitaria en busca de la salida o de al menos... compañía.
Esa sensación que deja el hecho de haber ayudado a alguien, aunque en este caso... ese alguien ya no estaba en este mundo, pero aún así incluso ellos pueden llegar a ser felices.
Voy a extrañar el grupo, a pesar de que ese tipo era un tragón y me sacaba de quicio, y ella me echó la bronca alguna vez por mi humilde e insaciable curiosidad. Seguro que nos volveremos a ver.
Ahora estoy con Christian. Al final Michel ha decidido asignarnos como compañeros permanentes, con una sutil prueba.
¡Auch! ¡Me duele todo el cuerpo!
Hemos luchado contra enredaderas que nos han atacado sin ningún tipo de reparo, y no contento con eso, el suelo se ha caído bajo nuestros pies y hemos acabado nadando con sirenas.
¿Dónde están las sirenas de los cuentos que eran maravillosas y dulces? ¡Porque estas han intentado comernos!
En fin... a pesar de todo esto, sé que es el comienzo de algo bueno, algo que podré usar para ayudar a los demás y tener aventuras también.
Este es mi sitio, el lugar al que quiero pertenecer.
martes, 1 de mayo de 2012
Por amor
Quizá lo he negado tantas veces que, ahora que la verdad sale contundente de sus labios, cae sobre mí como un muro pesado derruido por la realidad. Aquel que me impedía ver lo que él había hecho. Y ahora... ¿Podré salir de estos escombros que se han precipitado violentamente sobre mí? ¿Será cierto que el amor lo puede y lo perdona todo?
¿Cuáles son mis prioridades? ¿Perdonaré algo tan ruín como un asesinato... siendo este el de mis padres? A manos de la persona que más quiero en este mundo.
No soy una santa ni mucho menos la chica inocente que aparece por lugares inesperados. Más de una vez deseé la muerte de esos bastardos que me hacían sangrar día tras día.
Y sí... ¿fuese al revés? Que yo fuera la amiga imaginaria y viera como a Phoenix no le dejan un solo minuto de paz, dolorido tras una brutal paliza... ¿habría asesinado yo a aquellos que le hacían daño? ¿Lo haría alguna vez en mi presente?
Y... ¿Él me perdonaría a mí? ¿Cómo me sentiría yo si no lo hiciera? Dolida, hundida, sin ganas de querer caminar si no es a su lado. Yo no quiero que él sienta ese vacío.
Por amor se hacen grandes locuras. Y por amor se perdonan esas locuras.
¿O no?
domingo, 29 de abril de 2012
Nueva naturaleza, nueva vida
No sé si ha pasado mucho o poco tiempo en realidad. Lo que sí sé es que para nosotros ha sido un tiempo eterno, más para él en sufrimiento y tortura.
Dentro de un mundo ajeno, familiar para Phoenix. Hablo con La Voz, totalmente neutra e indiferente, ajena del dolor que siento. Más aún cuando aparece Phoenix encadenado, bañado en su propia sangre y gritando de puro dolor.
Lo único que se me ocurre es quizá algo demasiado duro para él, pero que puede devolvernos de nuevo un poco de la felicidad perdida.
-¿Y si...-Comienzo.-Renunciara a su naturaleza de amigo imaginario?
-¿Renunciarías tú a tu naturaleza de humana?-Oigo decir a La Voz.
-Sí... si eso me permitiera sobrevivir. Podría ser un humano... como yo.
La Voz no responde. Tal vez esta sea la última vez que la oigo. Quiero acercarme a Phoenix, pero el suelo se derrumba a mis pies. No sé si al retroceso o al avance, Phoenix grita nuevamente de dolor.
Me arriesgo y como puedo, avanzo hacia él.
De nuevo cerca, aunque ojalá en otra circunstancia.
Compartimos leves palabras, caricias que inconscientemente salen de mí. Saboreando el roce de su piel.
-Ya sé que debería habértelo dicho antes, Chrystalle, y que soy hombre de pocas palabras. Soy más de sonrisas. Pero... te quiero.
-...Yo también te quiero, Phoenix.
Un último grito de dolor. El cuerpo de Phoenix cae hacia atrás. Me dice que me coloque sobre él. Y en esa posición, siento como poco a poco su pecho deja de moverse y su respiración cesa definitivamente.
Y tras las lágrimas de mi desesperación, de nuevo aparezco en la sala de la cual partí.
Phoenix a mi lado. De nuevo... ¿vive? Respira con dificultad, ¡pero está aquí conmigo de nuevo!
No permitiré que nada vuelva a separarnos.
¿Te quedas conmigo?
martes, 3 de abril de 2012
Donde muere la esperanza
El olor, el tacto y el color de la sangre aún pueblan mi mente, desde esta mañana bañada de sangre. Nunca podré recuperarme del todo.
Phoenix, nunca supe que el simple hecho de amar podría llegar a ser tan peligroso. Tú, con tu tormento y sufrimiento y yo con el miedo y la inseguridad de no poder ayudarte lo antes posible.
Aunque sea solo... salvarte de la tortura a la que te están sometiendo. Asegurarme de que estarás bien, incluso si después hemos de seguir caminos separados.
Imposible es aquello que no se ha intentado. Y ya he descubierto algo completamente imposible.
Prometo encontrarte y liberarte al fin, por todos nuestros años de amistad que nadie podría negar.
Y después, serás completamente libre...
lunes, 27 de febrero de 2012
Inseguridades

Finalmente lo hice. Ahora pertenezco a la Sociedad de Cuentacuentos.
No importa si en un futuro me arrepiento, quizá porque no pueda abandonar o no tenga toda la libertad me que gustaría tener.
La libertad es algo demasiado difícil de conseguir, todo el mundo está preso en algo. Incluso en sus propios pensamientos y actos.
Puede que no tenga mucho tiempo para encontrar a Phoenix.
Pero no soy tan impulsiva como para aceptar misiones por doquier sin haber entrenado antes con mi habilidad o con cualquier otra arma. Soy débil y mi propio poder me controla.
Un poder que al parecer es de nacimiento.
Phoenix siempre me ha resultado un ser misterioso, un libro cerrado con una cerradura que no se deja nunca forzar. Aunque yo tampoco he querido obligarle jamás a que me hablara de sí mismo.
¿Quién eres, Phoenix? ¿Conocías ya ese detalle sobre mí?
Tantos años... y sé de ti lo mismo que supe al principio de conocerte. Solo tu nombre, tu condición y pocos detalles más.
¿Dónde estás? ¿Acaso tienes algún enemigo? ¿Tiene que ver tu desaparición con tus sentimientos hacia mí?
Ya me contaste una vez que mataste a un hombre por ello, por el simple hecho de que has cambiado tu visión de mí.
O puede que se trate de alguien a quién yo misma he molestado...
Pero ya no me importa el por qué. Solo quiero averiguar dónde. Encontrarte y salvarte. Me siento como si ahora yo fuera la amiga imaginaria. Sé que puedo y lo haré.
Aunque me cueste la libertad. Aunque me cueste la vida.
Y después... prométeme que recibiré al menos una explicación.
Muéstrame tu verdadera identidad para conocer a esa persona de la cual me estoy enamorando y saber... si debo continuar haciéndolo.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Soledad

He hecho muchas locuras hasta entonces. Pero ahora... me pongo a pensar en si realmente debí vivirlas. ¿Y si... algunas de ellas ha traido como conseciencia esto?
No me importa que me salga mal alguna, que me equivoque o que me hagan daño a mí. Pero nunca quise causar mal con ellas. No lo entiendo. Lo lamento si alguna vez herí a alguien sin pretenderlo, si toqué algo que no debía o me lo llevé incluso. Es cierto, me arrepiento si esa es la causa de mi desdicha. Porque no merezco tantas desgracias como las que he vivido, ¿he hecho algo mal durante mi vida? Siempre me he definido como una buena chica que solo quiere vivir... ¿por qué tanto dolor?
Lo que me ocurra me es indiferente, ya estoy acostumbrada. No quiero dolor, no solo mío, sino de nadie. Ninguna persona merece sufrir.
¡Lo lamento de verdad! ¡No pretendía causar dolor o fastidiar algún plan! Desconozco el motivo de este castigo, pero no es justo que tenga que sufrirlo otra persona. Él solo quiere estar conmigo, y me sigue a toda aventura que propongo. Es más que un amigo, es mi familia. No me importa lo que me hagan a mí, pero por favor... devolvédmelo.
domingo, 4 de diciembre de 2011
¿Hasta dónde?

sábado, 3 de diciembre de 2011
Deuda
lunes, 10 de octubre de 2011
Se hacia llamar... Lennon.

El tiempo se paraliza, los recuerdos llegan a mí como una ola furiosa. Su llanto incansable retumba en mi cabeza, y las pocas sonrisas aparecen una a una. Un pequeño bebé que no llegó a cumplir el año murió ya hace tiempo… o eso pensaba.
Mantengo la esperanza de que la nueva información me conduzca hacia esa realidad, encontrarlo algún día y cumplir mi promesa de hacerle volar. Por eso tengo que ser el mejor pájaro que abarque el cielo a su lado. El pequeño Blake que a día de hoy será un muchachito de no más de doce años… ¿Nos pareceremos? ¿Será feliz? Y… ¿Me recordará después de todo?
Tiempo de preguntas y ninguna respuesta, tan solo la esperanza de que su vida nunca se haya apagado.






