viernes, 15 de marzo de 2013

Gremios

Subiendo cositas varias, aunque no las sepáis on rol la mayoría de vosotros. Esto está abandonado así que me apetecía subir algo.

Son gremios de ladrones, por qué nombre se les conoce y sus emblemas:

Gatos - Námerok

Arañas - Mocvarah

Cuervos - Ushâr

Grillos - Nogmiah

Hienas - Kasimdë


Lobos - Drakooner



Ratas - Terraîmh




viernes, 8 de marzo de 2013

Bendita locura


Loca, sí, tarada a más no poder.

Loca pero real, auténtica.

Loca pero real, sin copias ni arquetipos, ella, sólo ella, sin artificios.

Loca, y que en su sonrisa nazca la mía, porque al fin y al cabo, su locura me da vida.

domingo, 24 de febrero de 2013

Vuestro turno

Desposeído de sus pertenencias, encerrado, Korvash paseaba de un lado a otro del minúsculo lugar. La única respuesta que obtenía a sus incesantes interrogantes eran el eco de sus botas y el más absoluto silencio. Nunca le había incomodado el silencio, más bien al contrario, pero llevaba quizás demasiado tiempo en compañía de cierta cuadrilla de alborotadores, y habían conseguido que esa paz ahora se le antojase irritante. 
Ignoraba cuanto tiempo había pasado, pero al fin, algo cercenó ese silencio. Una voz, en absoluto desconocida y que le irritaba aún más que lo anterior, se dirigió a él con el mismo aire inmutable de siempre. 

 - ¿Os encontráis bien? – aun sin llegar a ver a su interlocutor, Korvash imaginaba a la perfección la expresión dibujada en su rostro 
- ¿Qué pretendéis? – respondió secamente con la mirada fija en ninguna parte y extrañando sus armas 
- ¿Aún no lo sabéis? – de algún modo, sabía que tenía una sonrisa desagradable en los labios, y eso le quemaba por dentro – He de reconocer que desbaratasteis mis planes… la idea era que los protegierais y, bueno… otras cosas llegarían, pero no, vos teníais que empezar a ¿tratar con ellos? ¿encariñaros? No os culpéis, amigo, no ha sido culpa vuestra, desde luego. Dudo mucho que hayáis sido insistente en relacionaros con ellos… ¿seguís ahí, Korvash? 
- ¿Vos qué creéis? 
- Fantástico… bueno, os apremio a que os relajéis y os pongáis cómodo, tardarán en llegar, pero vendrán 
- ¿Vendrán? 
- Vuestro encargo, vuestros… ¿amigos? 
- No vendrán 
- ¿Eso creéis? – una risa, sonora, inundó el aire 
- Lamento decepcionaros, pero no son estúpidos – el guerrero apretó los ojos con fuerza, tratando de creer sus propias palabras – No vendrán 
- Bien… habéis hecho vuestra apuesta, veamos quién gana, querido amigo. En este juego, al final, alguien habrá de perder algo 
- Vos… - susurró bajando la cabeza y apretando los puños – si os acercáis… algo más que la vida

miércoles, 13 de febrero de 2013

De nuevo, Londres


Se oyen las fábricas trabajando, los carros que son conducidos de un lado para otro por personas ajenas a todo lo que existe en mi auténtico mundo.
Siento ese olor de nuevo, el humo quemando mi interior y las calles malolientes y olvidadas.
Es una pequeña imagen, pero puedo ver a las personas caminar como máquinas, sin ilusión, sin sueños. Es todo... tan gris.

Parece que todo lo que dejo atrás está formado por miles y miles de colores, de olores, de sabores, de sonidos y suaves texturas. Y a través de la grieta por la que debo pasar todo es monótono, solo existen los tonos grises y los semblantes indiferentes.

-Tenéis suerte.-Escucho la voz de Bryan, mientras observo todo eso con la mirada vacía.

-No lo creas.-Respondo en voz baja antes de cruzar la línea que separa ambos mundos.

De nuevo en Londres, lugar donde más tiempo he vivido... pero donde menos he vivido realmente.
Al menos sé que alguien espera mi regreso, mi estancia aquí será breve.

O eso quiero pensar.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Herencias de palabras y ceniza


Legado... Guerra... Son palabras tan cortas y su peso me aplasta los hombros. Me surgen tantas preguntas que soy incapaz de encontrar una sola respuesta. A cada paso me siento más necio en un laberinto lleno de salidas a ningún lugar. Como un bebé asustado de sus primeros pasos perdido en una encrucijada de preguntas cuyas respuestas vuelan a lomos de graznidos grises y lluvias de ceniza. Si en la ciudad de la magia la esperanza se ha manchado de sangre... ¿qué me queda por creer? Solo me queda avanzar...

... Supongo

martes, 8 de enero de 2013

Se despeja la bruma

- El que coge el encargo es el que paga la ronda

- Parece que está todo escrito ya en este mundillo, ¿no?

Se encogió de hombros, casi divertido por todo lo que yo desconocía del mundo en el que acababa de adentrarme. Un mundo que me resultaba cómodo, a pesar de lo peligroso, inestable y mal valorado. Era una laguna, una niebla. Una vez dentro, toda la bruma desaparecía. Y encontrabas un buen lugar.

Nada de la hostilidad que le encajamos inicialmente, al primer contacto. Nada de las formas aceptadas y establecidas tal vez, pero nada del otro mundo. Creo que es enfrentarse al mundo sin máscara, sin velos ni disfraces. Encaré... bueno. Encaramos, a los malhechores. Hicimos algo bueno, y la calidez que dejó después es irremplazable.

sábado, 5 de enero de 2013

Mi sangre

Hoy pensé que soñaba. O que las pesadillas habían regresado.
Al despertar vi a aquella sombra acariciando mi rostro, y luego, abalanzándose sobre mí. No pude escapar, los pies me fallaron a causa del miedo, y esa criatura atrapó una de mis piernas. La sentí arder, sentí tanto dolor que supe que desgraciadamente no era una pesadilla.
Me salvaron, de nuevo. Algún día sabré como pagarles por todo lo que hacen por mí.

Y ahora estoy marcada, y si todo esto me sabe a poco, descubro que mis sospechas eran ciertas.
Estoy maldita.

Aún no lo he asimilado del todo. Tampoco lo que Zack me desveló al despertar.
Me maldijeron cuando era un bebé.
Además... he nacido en Metáfora, pero en ninguno de los ocho reinos. Entonces... ¿me adoptaron los señores Lennon? ¿O eran mis padres verdaderos y se marcharon a Londres? ¿Pero por qué? ¿Y por qué me maldijeron a mí?

Al menos... ahora comprendo por qué tanto sufrimiento. Y tengo la esperanza de romper todo mal, para así poder continuar adelante como todo el mundo.

Que no se confundan. No conseguirán hacerme caer.
Y si caigo, siempre me quedarán fuerzas para levantarme.