lunes, 27 de mayo de 2013

Ríos oscuros


En mis manos corren ríos, ríos espesos y oscuros, que escapan gota a gota, se pierden entre sombras, ondulan, vibran... En mis manos hay ríos rojos que trepan a tientas, como venas que se extienden, trazan hebras en mi pecho, me atenazan el corazón... ¿Se irá alguna vez esta sensación? me pregunto, pero sé que el tiempo solo mitigará el dolor... jamás lo hará desaparecer.

Intento recordar su sonrisa, pero solo veo sus labios húmedos y oscuros, su mano inerte... ¿Existe algo más descorazonador que la impotencia?¿Algo más cruel  que la certeza de que podrías haber hecho algo más?

Las puertas se abren. Noto todas las miradas fijas en mí, pero por algún motivo esta vez no tengo miedo. Camino despacio para que vean la sangre, su sangre. Quiero que todos sepan lo que ha pasado, que el culpable vea bien lo que ha hecho. Algo bulle en mis tripas, me hace arder desde dentro... ira, identifico, tal vez por primera vez en mi vida siento ira.

lunes, 22 de abril de 2013

Amigos que se van

- Su nombre es Fyrah, y es tuya 
Fueron las primeras palabras de mi padre cuando cumplí los diez años, el primer ruido que en la mañana de mi cumpleaños me hizo abrir los ojos y mirar a mi alrededor casi sin saber muy bien dónde me encontraba. Había vuelto a quedarme dormida en el pequeño granero, junto al caballo de Michel, con quien había tenido una extraña conversación hasta altas horas de la mañana. 
Cuando por fin conseguí enfocar pude ver a quién se refería mi padre. Ante mis ojos, una potrilla blanca, pequeña y asustada miraba de un lado para otro como quien intenta buscar una vía de escape. 
- Padre, es… 
- Tu responsabilidad. No es un juguete, no un muñeco. Piensa y siente, como tú, y ahora está a tu cuidado 

Me acerqué con cautela al animal y muy despacio posé mi mano sobre su hocico, dibujando en mi rostro una amplia sonrisa. 
- Hola, Fyrah … 


“Hasta siempre, Fyrah”. 
Abro los ojos y me trago las lágrimas. No es momento para llorar pero ya te echo de menos. No dijeron que esto sería fácil, ¿cierto? Cuando mi padre me dijo “no encontrarás ningún otro caballo como el primero” tenía razón. No habrá otra como tú. Brindaría por todas esas escapadas a escondidas de mis hermanos, por aquella vez que nos perdimos y casi me muero de frío pero te echaste detrás de mí cubriéndome con tu cabeza y tapándome con tu cuerpo. Brindaría por las largas caminatas nocturnas, y las charlas donde tú y yo hablábamos un idioma común: el silencio. Brindaría por aquella ocasión, ¿recuerdas? En que adelantamos al “imbatible” Ángelo y a Zanni cuesta arriba por aquella loma embarrada, y cómo nos reímos al verles llegar fatigados y maldiciendo también entre risas. Brindaría por cada pequeña aventura que vivimos, y por todas en las que te extrañaré. 
- Buena travesía, mi vieja amiga…

lunes, 15 de abril de 2013

Emblema

Bueeeno, es una chorrada, pero me apetecía subir algo ^^

Emblema del reino de Drakooner:


sábado, 13 de abril de 2013

Donde los pasos se pierden



El camino se me antoja tan largo que soy incapaz de ver el destino: Sombras como de pesadilla de cuando madre me contaba cuentos. De esas que se esconden tras los rincones me acechan a cada paso y se ríen ante mi necedad. Cada paso es un mundo porque cada paso que equivoco es condenarlos un poco más...

Los pies me pesan tanto que siento temblar el alma...

... Supongo...

domingo, 31 de marzo de 2013

Órdenes

La tienda se encontraba sumida en el más absoluto silencio, como si la gruesa lona fuera capaz de dejar al otro lado los gritos de soldados dando órdenes o el tintineo de las armaduras que los hombres portaban.
 Los ojos del oficial daban vueltas de un lado a otro del inmenso mapa que tenía extendido sobre la mesa. Clavadas sobre él, varias pequeñas dagas grabadas en la empuñadura con la ilustre “N” de su nación: Nogmiah.
 Durante unos segundos, la lona se abrió dando paso al ruido del exterior y a un soldado que, tras dejarla caer a su espalda, hizo una reverencia marcial. 


- Señor, órdenes, señor 
- Acercaos – respondió secamente el oficial señalando al mapa 
- ¿Dónde queréis el ataque? – el soldado fijó su vista en un par de las dagas - ¿Aquí? – su dedo marcó uno de los puntos 
- No – el hombre sacó otro cuchillo, este algo más tosco, bajo la armadura de su antebrazo y lo clavó en otro punto distinto a los ya fijados – Aquí 
- Señor… - abrió mucho los ojos y tragó saliva, dudando sobre si quería preguntar o discutir – Eso es un pueblo 
- Veo que me seguís – asintió mirando fijamente al joven 
- Es… población civil, señor 
- Y vos un soldado – sonrió levemente – Y como tal cumpliréis mis órdenes 
- Sí, señor 
- Retiraos, y organizadlo todo para esta noche 

Tras una breve y nueva inclinación, el soldado abandonó la tienda de su oficial y mirando a su alrededor, no pudo sino pensar en la masacre que estaban a punto de realizar. 

- ¿Dónde queda el honor?

jueves, 28 de marzo de 2013

Oportunidad



Se escapa, siento como huye.
Cada gota de aire que recibo es un preciado regalo que recorre mi ser. Un regalo que comienza a escasear, que cada vez anhelo más.
Nunca me había preguntado cómo iba a morir, sin duda esta es la más lenta y cruel. Ver como poco a poco la luz desaparece, el cuerpo deja de luchar para encontrar un atisbo de energía, un soplo, una brisa... solo ver sombras, que parecen danzar en un baile mortal y oscuro.
¿Qué será de mí?

Quiero gritar, aspirar una bocanada de aire que me alivie y obligue a las sombras desaparecer. He hecho muchas cosas, conocido a bastantes personas. Unas más nobles que otras.
Y aquí estoy, muriendo... sin poder despedirme de la que más quiero.

...¿Es esto otra oportunidad?
Las sombras se marchan y la luz regresa.
Un gran regalo intangible e invisible. Lo que más necesitaba.

Aún no ha llegado mi momento.

martes, 26 de marzo de 2013

Fin del camino


Echo la vista atrás y contemplo con tristeza todo lo que he conseguido, y todo lo que pierdo en un solo momento.
Abandoné Londres en pos de una aventura que se me hacía imposible, con un amor en mi corazón que parecía del mismo cuento de hadas al que me dirigía.
Se me llenan los ojos de lágrimas.
La libertad que he conseguido, lejos de la moral de la etiqueta, lejos de las palabras de quienes se creen jueces de los sentimientos… se escapa.
He llorado, me he reído, mucho además. He conocido personas interesantes, he viajado a un lugar que va más allá de mi imaginación. Me he equivocado, y he aprendido. He amado, he odiado, he ganado… y he perdido.
No veo nada, la vista se me nubla y solo puedo pensar en toda la gente de la que no me he despedido.

Mi nombre es Caroline Willows, y aunque he vivido poco lo he hecho intensamente.

Mi nombre es Caroline Willows… y aquí se acaba mi viaje.